_Installation_

_Of the mistery of life_

Last year, artist Mónica Jover (Alcoy, 1974) performed in her home town an intervention in which the investigating process started in 2015 towards expanded painting reached its climax. It consisted of an intervention at the La Capella showroom (De lo que sí percibimos /About what we do perceive), a former religious architectural space which is an exhibition space today. She placed then a piece which represented a great chiseled stone (a jewel? a two-sided silex stone?) inside an elevated rococo niche from which emerging long threads connected this space with another piece lower placed. As if the stone was the heart that pumps it all, as if natural energy expanded like threads of light.

If the mysterious landscapes of her paining in Construcción natural / Natural construction (2005) or Paisajes de la memoria / Landscapes of the memory (2006) walked towards a minimalization process where the canvas was divided in two, underlining the idea of a horizon -subtracting process which paradoxly adds, and reminds us of Rothko’s emotional spaces, mystical and vibrant-, at the next step (De realidades aparentes/About apparent realities, 2013), the fine layers of color, the veil idea, gained three-dimensionality. These works, as the one titled Del otro lado 03 / Of the other side 03, displayed in the actual exhibition at the Instituto Juan Gil Albert of Alicante, also remind us the use of fine drawing when generating warm atmospheres, delicate and suggesting in the works of Eusebio Sempere. A drawing here transvestited into thread. As if the thread forming the canvas could scape out of it and become independent, seeking other possible forms of materialization further than the flatness, of the greebergian flatness, as  if the warp was partially orphan and decided to step out of the path. In this way, Mónica Jover started to use the strand, still withheld, as a drawing line (Ubicación 1 / Location 1) or to wrap the frame with light color threads which played to transvestite into veils, so transparent, that would allow to pass through the canvas allowing us to see the wood; they are works that subtly unveil the trap of the play, their plot. It is a series of works that the Alcoyan artist continues to create and that, for instance, we can find in works like the frieze-shaped polyptych El viaje / The trip. The thread seems to help finding a path; it is like a guide that, as in Ariadne’s hank, leads from the mists of the labyrinth to another place built as the intersection between the scene of representation and the scope of the contingent.

Mónica Jover intervenes in the different spaces of these rooms scaping further than the limits of the expositive scope to post a question that makes visible their corners or connects the different heights. Again, is the threat, floating from one piece to another, which generates undefined shapes and works that never fully close, as in Eva Hesse’s Ennead (1996), transmute into others when moving in a settling way into the next place, into the new exhibition. The thread works as connecting formula, dlieberatedly precarious, which is capable of binding the different spaces of the room, as if an ideal which has become a fragile matter that posses the fortitude of generating visual relationships, that, for instance, transports up the downwards (Deseando el spacio / Wishing for the space). The service steps to the first floor also intervenes with new pieces -rocks, she calls the- created with threads and wrapped in transparent textiles. Paradoxically soft rocks, from which tears or gold blood flow, effluxes as a reference to the remote sacrality of the nature, hidden under the tarmac we live on.

These exhibition shows the precise moment where a personal maturity process is bred; a moment that questions materials, the paint itself, what has already been done, and that to do…, a magma of uncertainties that end up blending without aiming for permanence, celebrating the precariousness of a fine thread that connects, that ties,, knowing that it can easily be untied, which aims to be more an idea in the air than a materially provable reality (Fragmentos de tiempo / Fragments of time). Also, echoes of the first series appear, remembered or imagined landscapes, sometimes as abstract atmospheres in suspension and pregnant with evanescencies  (Cosidos / Sewn or Dúo 1+1 / Duet 1+1), others generated form underlining the backstitches sewing together remnants of pieces rescued from the author’s warehouse, and as a patchwork more than a collage, also can be a celebration of the feminine traditions inherited from our mothers. Traditions that a whole generation of artists rescued in the 1970s and that today we celebrate as a possible artistic technique to be added to the possibilities of a paintwork that expands its forma and material possibilities.

Isabel Tejeda Martín, Universidad de Murcia

 

   

 

El pasado año, la artista alicantina Mónica Jover (Alcoy, 1973) realizó en su ciudad natal una intervención en la que el proceso investigador que comenzó a caminar en 2015 hacia la pintura expandida llegaba a su clímax. Se trataba de una intervención en la sala La Capella (De lo que sí percibimos), una antigua arquitectura religiosa convertida hoy en espacio expositivo. Colocó entonces una pieza que representaba una gran piedra tallada (¿una joya? ¿un bifaz de sílex?), en el interior de una alta hornacina rococó de la que emanaban largos hilos que conectaban este espacio con otra obra colocada más abajo. Como si la piedra fuera el corazón que todo lo bombea, como si la energía natural se expandiera como hilos de luz.

Si los misteriosos paisajes de su pintura en Construcción natural (2005) o Paisajes de la memoria (2006) caminaron progresivamente hacia un proceso de minimalización en el que la tela se dividía en dos subrayando la idea del horizonte -proceso de resta que paradójicamente suma y nos recuerda a los espacios emocionales, místicos y vibrantes de Rothko-, en el siguiente paso (De realidades aparentes, 2013), las capas finas de color, la idea de la veladura, ganó tridimensionalidad. Estas piezas, como la titulada Del otro lado. 03, presente en la actual exposición en el Instituto Juan Gil Albert de Alicante, también recuerdan el uso del fino dibujo a la hora de generar atmósferas delicadas y sugerentes en la obra de Eusebio Sempere, un dibujo, eso sí, aquí travestido en hilo. Como si el hilo que conforma el lienzo pudiera escaparse del mismo e independizarse buscando otras posibles fórmulas de materializarse más allá de la planitud, de la flatness greenbergiana, como si la urdimbre estuviera en parte huérfana y decidiera salirse del camino trillado. De esta manera, Mónica Jover comenzó a utilizar la hebra, aún contenida, como línea con la que dibujar (Ubicación 1) o a envolver el bastidor con hilos ligeros de colores que jugaran a travestirse de veladuras, tan transparentes, que permitieran atravesar la tela dejándonos entrever la madera; son obras que desvelan sutilmente la trampa de la representación, su tramoya. Se trata de una línea de piezas que la artista alcoyana continúa generando y que, por ejemplo, podemos encontrar en obras como el políptico en forma de friso El viaje. El hilo parece ayudar a encontrar un camino; es como una guía que, como la madeja de Ariadna, conduce de las tinieblas del laberinto a un lugar otro que se construye como la intersección entre la escena de la representación y el ámbito de lo contingente.

Mónica Jover interviene en los distintos espacios de estas salas escapando de lo acotado como ámbito expositivo para realizar un cuestionamiento que visibiliza sus rincones o conecta sus diferentes alturas. De nuevo el hilo, que flota de una pieza a otra, genera perfiles indefinidos y obras que nunca se cierran, que, como en Ennead (1966) de Eva Hesse, se transmutan en otras al mudarse de forma instalativa al siguiente lugar, a la nueva exposición. El hilo funciona como una fórmula de conexión voluntariamente precaria que es capaz de ensamblar los distintos espacios de la sala, casi como una idea hecha frágil materia que posee la fortaleza de generar relaciones visuales que, por ejemplo, transportan el abajo hacia arriba (Deseando el espacio). También interviene la escalera de servicio a la primera planta con unas nuevas piezas -piedras, las llama ella- realizadas con hilos y envueltas en tejidos transparentes. Rocas paradójicamente blandas de las que emanan lágrimas o sangre de color dorado, efluvios al fin, como referencia a la remota sacralidad de la naturaleza, oculta bajo el asfalto en el que vivimos.

Esta muestra visibiliza el momento concreto en el que se gesta un proceso de madurez personal; un momento que cuestiona los materiales, la propia pintura, lo ya hecho y lo por hacer…, un magma de incertidumbres que acaban fusionándose sin pretender permanencias, celebrando la precariedad de un fino hilo que conecta, que ata, a sabiendas de que puede ser fácilmente desatado, que aspira a ser más idea en el aire que realidad materialmente demostrable (Fragmentos de tiempo). También resurgen ecos de sus primeras series, paisajes recordados o imaginados, a veces como atmósferas abstractas en suspensión y preñados de evanescencias (Cosidos o Dúo 1+1), en otras generados a partir de subrayar el pespunte que une retales de piezas rescatadas del almacén de la autora y que, a modo de patchwork casi más que de collage, también puede servir de celebración de las tradiciones femeninas heredadas de nuestras madres. Tradiciones que toda una generación de artistas rescató en los años 70 del siglo XX y que hoy celebramos como una posible técnica artística más a sumar dentro de las posibilidades de una pintura que expande sus posibilidades formales y materiales.

Isabel Tejeda Martín, Universidad de Murcia

_Del misterio de la vida_

 © Mónica Jover Calvo 2020

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